Skip to main content
Category
Date

De Portugal a México: la transformación vocacional de una misionera

Vera Rocha encontró su propósito sirviendo en comunidades rurales mexicanas, donde aprendió que la vocación es un camino de descubrimiento constante

A los 23 años, Vera Rocha tenía más preguntas que certezas sobre su futuro. Hoy, como Misionera Comboniana, su testimonio revela cómo la búsqueda de sentido puede llevar por caminos inesperados que transforman tanto al que sirve como al que recibe.

Su primera misión la llevó a Cerro de la Esperanza, Costa Rica, donde una comunidad multicultural de hermanas de España, Portugal, Perú y Guatemala trabajaba junto al párroco local. "Lo que más me impactó fue ver cómo el pueblo afro-mexicano y los indígenas convivían en perfecta armonía", recuerda Rocha. "Formaban familias mixtas, derribando barreras que en otros lugares parecen infranqueables".

Lecciones de fortaleza

En las comunidades rurales mexicanas, Rocha descubrió que había venido más a aprender que a enseñar. Las mujeres locales, muchas criando solas a sus hijos mientras los padres emigraban a Estados Unidos, le mostraron "una fe encarnada que ningún libro puede enseñar".

"Con recursos mínimos, aseguraban la educación de sus hijos y mantenían viva la esperanza", explica la misionera, quien acompañaba comunidades, formaba catequistas y celebraba paraliturgias, pero sobre todo compartía la vida cotidiana de familias que la marcaron profundamente.

El regreso obligado

Un giro inesperado llegó cuando su padre enfermó gravemente en Portugal. Como hija única, Rocha enfrentó la difícil decisión de abandonar la misión para cuidarlo. Tras su fallecimiento en 2022, fue asignada a la comunidad de Porto.

"Pasar de las comunidades rurales de México a mi propio país fue otro choque cultural", reconoce. "He aprendido que estos aparentes desvíos a menudo son parte esencial del viaje".

El desafío juvenil

Actualmente, Rocha trabaja con el grupo GYM (Jóvenes en Misión), organizando actividades de voluntariado y encuentros vocacionales. Su diagnóstico sobre la juventud portuguesa es directo: "Tienen una profunda necesidad de identidad y pertenencia. Les encanta sentir que forman parte de algo más grande".

Sin embargo, identifica un problema recurrente: "Después de experiencias intensas, muchos jóvenes desaparecen, absorbidos por la rutina y las distracciones cotidianas".

Durante la Jornada Mundial de la Juventud, el encuentro con jóvenes de España, Italia y Macao reforzó su convicción de que existe una generación sedienta de propósito, pero que lucha por mantener vivo el compromiso en la vida diaria.

Una vocación en construcción

"La vocación no es un destino, sino un camino de descubrimiento constante", concluye Rocha. Su experiencia entre dos continentes la ha convencido de que encontrar el propósito vital requiere cuestionar expectativas, experimentar el servicio y dedicar tiempo a la reflexión personal.

Para los jóvenes que buscan su camino, su consejo es claro: "No necesitas tener todas las respuestas ahora mismo. Lo importante es dar pequeños pasos y atreverse a emprender el viaje de descubrimiento".

 
Author
Suore Missionarie Comboniane

It might interest you...